Ellas también hacen picnic

No puedo correr. Una lesión en el píe me impide golpear el asfalto como debiera. Sin embargo, puedo andar. En uno de los paseos que me permito durante el fin de semana, me topé con una escena curiosa. Era sábado por la mañana. Un grupo de mujeres de Europa del este comparte unos bocadillos en un banco de la Casa de Campo. Charlan y ríen. Sus rostros esbozan muecas de alegría. La realidad que las ha llevado a convertirse en mercancía parece disiparse. Pienso en la escena y me sobresalto. Me siento aturdido por la capacidad del ser humano de sobreponerse a situaciones drámáticas. Es un pequeño milagro. Sólo nos acordamos de ellas para faltar al respeto a nuestros enemigos, para despreciar, agredir, humillar,…Sus hijos son nuestra arma arrojadiza. Ellas son un arma arrojadiza. Ni siquiera llegan al estatus de mujer objeto. Sufren insultos, agresiones. Latigazos, explotación, crueldad y muerte en un cóctel alimentado por el sexo. Sin embargo, la dignidad de seguir siendo seres humanos las lleva a sobreponerse. Una energía vital que las lleva a compartir juntas una mañana de sábado. Sin clientes ni graciosas. Sólo ellas. Porque también son PERSONAS.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s