Héroe anónimo

No le vamos a ver en los medios. No acaparará portadas. Su nombre no fluirá en ondas herzianas. Las redes sociales tratarán otros temas, algunos importantes, otros triviales.  No importa. Este es mi particular homenaje. El homenaje del testigo a la acción heroica de un camarada, de un hermano. Sin grandilocuencia, las acciones  comunes se convierten en excepción cuando nos acostumbramos al atropello y la indefensión. He aquí mi particular homenaje: unas líneas de blog. No son preciosas. Espero que sean valiosas.

La pasada noche, a las puertas de la Sala Heineken, un individuo con la mente inyectada en clembuterol, impidió el paso a la sala a una pareja de amigos marroquíes. Otro amigo y yo ya habíamos pasado el control de acceso, pero vimos cómo se entretenían con ellos. Miraban sus documentos de identidad con una mezcla de incredulidad y falta de respeto. La puerta de clembuterol y sus  armarios empotrados aledaños cuchicheaban, buscando excusas para impedir la entrada a mis amigos. No querían determinados extranjeros en su cortijo privado de discriminación. Mi amigo se acercó, para ver cuál era el problema y tres sacos de ignorancia le rodearon para decirle ‘que se estaba poniendo violento’ .

Cualquier forma de diálogo o explicación resulta inútil cuando la testorena en vena fluye y nubla el sentido común. Mi amigo intentó conseguir la explicación de lo inexplicable y esto le honra. Su retirada sin devolverles la provocación fue una victoria. Habrá una reclamación y una denuncia pública. Quizás no sirva de nada, pero levantamos acta. Todos marchamos a casa. Mi amigo se fue disgustado por la impotencia, la pareja de amigos marchó a casa triste pero esforzándose en animar a nuestro amigo.

Yo marché orgulloso y dormí tranquilo después de varios días. No hay mejor inductor del sueño que la conciencia tranquila. En estos tiempos que corren, en los que salirse del rebaño puede salir caro, alguien esquivó la manada la pasada noche para alzar la voz y dejar constancia de que los tiempos de agachar la cabeza han terminado

 

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2 comentarios en “Héroe anónimo

  1. Esos machacas son antidisturbios frustrados. Por mi trabajo he tenido que convivir con seguratas de diferentes empresas en diferentes lugares. Mi conclusión después de haber soportado durante horas sus pueriles conversaciones, es que en todos ellos anida el racismo, el fascismo, el borreguismo, y la obediencia ciega a sus superiores.

    Mis felicitaciones al héroe en cuestión.

    Salud!!!

    http://twitter.com/#!/15Mmikel http://15mikel.blogspot.com/

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  2. ¿En la sala Heineken? ¿ese sitio que fue antes el Madrid Arena y que creo que no se llama Sala Heineken sino DU:OM y en un antro de canis? sí, hace mucho que no paso bastante por allí

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