Día de los Inocentes

Este artículo no es broma. Está escrito con rabia. Las palabras están marcadas con la sangre de personas anónimas que sufren y mueren cada día.  Vidas que pagan  la injusticia de regímenes corruptos, despóticos y violentos que perviven ante el beneplácito de mayorías silenciosas y élites interesadas. Miles de  inocentes son asesinados, heridos, violados y humillados todos los días del año ante la indiferencia de Gobiernos y organismos internacionales. Crímenes que la mayor parte de las veces se pierden en la memoria pero que son heridas incurables para víctimas y familiares. En un abrir y cerrar de ojos frente al mundo aparecen historias e imágenes que nos recuerdan que las personas más vulnerables son siempre las víctimas de la barbarie.

En Siria, desde que comenzaron las protestas más recientes en marzo pasado, más de 5.000 personas han fallecido por la represión gubernamental. Dir Zur, Homs, Naua, Damasco son escenario de ataques indiscriminados a población civil por parte de paramilitares y fuerzas gubernamentales. El régimen de Bashar Assad ha tomado la decisión de mantenerse en el poder sobre la sangre de personas inocentes. No es la primera vez que ocurre. Las víctimas siempre han sido las mismas.

En Egipto, donde estos días se juzga al viejo dictador Hosni Mubarak, la dureza y visibilidad de la represión militar han encogido el corazón de muchas personas alrededor del mundo. Un ejército con las manos, no ya manchadas de sangre, sino ebrio de violencia sin control, ha defendido con fuego sus privilegios en la barbarie. La plaza de Tahrir ha sido un símbolo de resistencia, así como escenario del comportamiento más brutal de los asesinos. Personas indefensas apaleadas, ejecutadas y humilladas que han acabado muertas junto a contenedores de basura. Víctimas inocentes de verdugos a cara descubierta.

No lejos de allí, en Israel y en un contexto diferente, varios miles de personas salieron a la calle este martes en la localidad de Beit Shemesh para protestar contra la violencia machista de los judíos ultraortodoxos. Escupir a una niña de ocho años por no atenerse a las reglas de “modestia” en el vestido es la norma impuesta a toda la población por la sección más fanática de seguidores de la Torá. Pese a constituir tan solo el 10% de la población de Israel (7,7 millones), un partido ultraortodoxo forma parte del Ejecutivo de Benjamín Netanyahu. Luego nos extrañamos de las consecuencias de sus políticas allende fronteras.

Al otro lado del océano, en Estados Unidos, miles de personas siguen haciendo frente al poder del Capitalismo desde el movimiento ‘Occupy’. Personas conscientes de que viven en el país más rico de la Tierra pero también en uno de los más desiguales. Un país en el que la violencia se ejerce de manera nítida frente a los segmentos más débiles de la población privándoles de sanidad, educación y recursos públicos que les permitan una vida digna. Población discriminada económica y socialmente que no logra alcanzar ninguno de los supuestos beneficios de la democracia y el Estado de bienestar. Hoy ocupan las ciudades, pero siguen siendo personas las más de las veces ignoradas por el poder.

En Rusia, un país hermético los últimos años en torno al liderazgo de Vladimir Putin, más de 100.000 personas se manifestaron el 24 de diciembre en eMoscú, en un claro desafío a la política oligárquica y dictatorial del partido dominante Rusia Unida. Cientos de personas fueron detenidas por protestar ante el supuesto fraude electoral, corroborado por diversas organizaciones de defensa de los derechos humanos. El boicot informativo a los medios que no comulgan con las directrices del Kremlin es solo la punta del iceberg de la violación sistemática de derechos humanos que sufre la nación más extensa del mundo. Las víctimas, otra vez, las personas que la sufren o se atreven a denunciarlo.

Y al final del recorrido, España, un país con muchas deudas pendientes. Con el 22,5% de la población viviendo bajo el umbral de pobreza y una de las mayores diferencias de renta entre las personas ricas y pobres, muchas son las personas inocentes que son ignoradas por la clase política, económica y empresarial, que se alían para exprimir aún más el Estado de malestar. Malestar como el que debe sentir Miguel Montes Neiro tras 36 años en prisión sin haber cometido delitos de sangre y que vio como le denegaban el indulto para pasar junto a su familia la última Navidad. El mensaje de Nochebuena del Rey sí pudo haber sido el Día de los Inocentes.

 

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2 comentarios en “Día de los Inocentes

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