La sociedad de la #precarinformación

No es ningún secreto. Quien mire más allá de los cristales mediáticos convencionales puede verlo. Es un fenómeno extendido. Una mancha de aceite en la profesión. Las redacciones han sido mermadas, convertidas en reductos donde los teletipos ocupan el espacio que antes ocupábamos. Los salarios han languidecido hasta la indecencia, precarizando nuestra vida. Los fondos se emplean en contratar estrellas mediáticas en detrimento del periodismo de investigación y denuncia. Lo social ha sido sustituido por una suerte de amarillismo orwelliano. Deporte y famoseo son alimento de todos los soportes conocidos. La voracidad de los contenidos vacíos engulle los espacios que deberían ser de investigación, análisis y crítica  ¿Por qué se reproducen las tertulias? Porque están huecas.

No solo la televisión se ha banalizado hasta límites insospechados. Radio, prensa y medios digitales pecan de similares defectos. Las empresas periodísticas son una caricatura de lo que deberían ser. Una raspa de pez frente al tiburón de la realidad, que devora lo que un día llamamos cuarto poder. Los intereses económicos del pensamiento único han volatilizado la capacidad crítica de los medios convencionales. La crisis no ha hecho más que ahondar en la herida de la desinformación. Una sociedad desinformada es manipulable por el poder político y económico, que nos quiere acríticos ante su desfalco continuado.

La #precarinformación es desinformación. Es falta de rigor, contexto y análisis. Es lo que un día nos enseñaron que no debíamos hacer. Es lo que un día nos dijeron que no podíamos ser. Cuando la anécdota se convierte en noticia porque se obvian las causas de lo que acontece se pierde la perspectiva. La anécdota acapara el foco y en la sombra queda la historia. Construir historias sobre estereotipos y anécdotas pervierte la profesión y, en última instancia, a la sociedad.

¿Qué nos queda? Organizarnos. Hay alternativas. Ya surgen proyectos de cooperación entre profesionales que han escapado a la maraña empresarial, que combaten la apatía de los medios convencionales mediante la acción informativa directa. Nos queda recuperar la dignidad y energía que teníamos cuando decidimos contar historias. Porque al final el periodismo no es más que ser intermediario. Somos canal. Un prisma que interpreta lo que ve y lo transmite con rigor y credibilidad. Ese es nuestro reto y responsabilidad. Hoy y siempre.

Quiero dedicar este post a todas las personas que me animaron a reescribirlo. Un día lo perdí y lo habéis recuperado. Gracias: @almu_en_sol @fmiz @Gaudio3 @bannfaith @xamiti @cmiguelez @VIRinWONDERLAND @monicontomate @SrMalaussene 🙂

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6 comentarios en “La sociedad de la #precarinformación

  1. Reto y responsabilidad. Un trabajo enorme, por nosotros y por todos aquellos que han perdido la confianza en nosotros por culpa de unos cuantos. Seguro que con tipos como tú el trabajo será más fácil, el camino menos arduo. Será un placer hacer ese camino a tu lado.

    Un abrazo, Jonás.

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  2. Buen post. Estoy de acuerdo en todo! La única salida actual para un/a periodista responsable y honesto/a es o bien ser autónomo, o bien montar cooperativas… lo demás es hacer simplemente de copy/paste de los mierdos de teletipos.
    ¡¡Grande Jonás!! y ánimo que se necesita.

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