Revolving doors: entran y salen los mismos

No puedo decir que sea un experto en lobby. A duras penas consigo convencerme a mí mismo de cualquier cosa. Sin embargo, resulta un ejercicio reparador conocer hasta qué punto la opacidad informativa oscurece la actividad política en España y Europa. Cuando pensaba que el oscurantismo y la falsa rendición de cuentas eran un asunto netamente español, Europa se descubre como un elemento paradigmático.

A pesar del creciente euroescepticismo, apuesto mis pocas monedas a que la mayoría de la población en España considera la Unión Europea un ejemplo de transparencia política. Nada más lejos de la realidad. Basta con hurgar un poco en los entresijos del entramado comunitario para descubrir grietas que tambalean el ya de por sí ruinoso edificio de la Unión Europea.

No son solo los casos de corrupción en el seno de las instituciones, muchas veces desconocidos en el ámbito nacional, sino la falta de ética en la que se desenvuelven muchos de nuestros representantes en Bruselas. Los conflictos de intereses sobrevuelan las carteras comunitarias, sin que se establezcan mecanismos de control que permitan al menos conocer de qué pie cojean los legisladores.

En Bruselas, culpan a los Estados miembro de la falta de control. Apuesto a que adivinan qué dicen, por ejemplo, en Madrid de la falta de control. Que la culpa es de Bruselas. En el juego de ping pong del desinterés por poner el cascabel al gato de la corrupción, quien pierde es la ciudadanía. Usted y yo ¿Por qué? Porque no conocemos dónde está la ‘revolving door’, puerta giratoria por la que entras siendo empresario del sector X y sales eurodiputado y viceversa. No es Hogwarts. Es Bruselas.

Resulta por tanto imprescindible dar un paso al frente de nuestra responsabilidad y exigir con más fuerza que nunca transparencia política durante TODO el proceso de toma de decisiones. No queremos que nos digan: “esto viene de Bruselas”. Queremos saber qué, quién, cómo, dónde y por qué. Las cinco ? de la política. Es urgente limitar los privilegios de los representantes políticos, para que no se sientan con ‘patente de corso‘ para actuar en el oscurantismo. Que hayan sido elegidos no les convierte en señores feudales, sino en servidores públicos.

Es necesaria más que nunca una ‘monitorización’ de lo que ocurre en los procesos de toma de decisiones políticas, más en un periodo de crisis económica y financiera en la que los recortes sociales y de derechos siempre llegan por el lado de las personas más vulnerables.  No basta voluntad. Hay que exigir. La ética y la transparencia no nos las van a regalar quienes se benefician del lado oscuro. Hay que conquistarlas YA.

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2 comentarios en “Revolving doors: entran y salen los mismos

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