Dar comida a quién necesita dinero

+ arguments?

“Unas monedas para comer”, “necesito ayuda para alimentar a mis hijos” o “tengo hambre”, son inscripciones habituales en los carteles que usan las personas que piden caridad para atraer la atención de quienes caminan apresuradamente por las aceras. Saben que todo aquel que pide caridad es sospechoso de malgastar las limosnas recibidas. Conocedores del recelo con el que la ciudadanía observa sus movimientos, intentan convencer a la gente de buena voluntad de que sus céntimos serán destinados a comprar comida y no alcohol, drogas u otros vicios. Siempre sospechosas de merecer su destino, las personas que viven de la caridad saben que el riesgo de las limosnas se desperdicien en bebida es una de las excusas habituales para pasar de largo frente al vaso o la caja que recoge las monedas de vecinos y vecinas. El hambre en cambio conmueve. Necesitamos comer, no hay elección.

12791972044_251c24e96b_bLos estereotipos que se atribuyen…

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