Cadenas permanentes, jaulas invisibles

Una realidad (in)visible

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Artículo publicado en El Caballo de Nietzsche

Crean una web para denunciar casos de perros permanentemente encadenados

Su vida se desarrolla en un pequeño espacio. Aunque alrededor tienen mucho patio o incluso hectáreas de campo, solo se pueden mover entre tres o cuatro metros en cada sentido. En ese espacio tienen (cuando lo tienen) su cuenco de agua, su comedero, su lecho y el lugar donde se ven obligados a hacer sus necesidades. Están atados con una cadena al cuello durante 24 horas. Esta es la vida de Lúa, Pancho o Pirri. Perros y perras que, aunque tienen familia, no tienen un hogar. Se trata de una práctica común, sobre todo en el mundo rural, donde algunas personas piensan que esa es su “utilidad”: vigilar una finca, advertir de los extraños o simplemente estar en el patio.

“Queremos visibilizar que eso es maltrato contra los animales, que es…

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