Democracia ‘Low Cost’

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Taringa

Los medios de comunicación lo narrarán como un enfrentamiento entre un ejército y milicianos integristas. Dirán que las víctimas elegidas fueron seleccionadas por su ‘actividad terrorista’ y las no elegidas serán simples ‘daños colaterales’. Las imágenes que veas serán una sucesión de fotogramas inconexos de fuego, hombres, mujeres y niños gritando. Las mismas, estarán localizadas en un lugar indeterminada de la zona con la mayor densidad de población del mundo. Las crónicas de los hechos no incluirán información de contexto. No necesitarás análisis. Sabrás quiénes son los buenos y quiénes los malos. Las agencias de noticias internacionales te contarán una información ‘enlatada’ de antemano con los clichés de rigor y la propaganda de serie. Te contarán que ha sido un ‘ataque preventivo’. Una medida necesaria como’respuesta a una ‘agresión previa’. No importará la desproporción de medios militares y económicos entre los supuestos contendientes. Situarán el enfrentamiento en una batalla entre iguales con legitimidades contradictorias.

Las resoluciones de la ONU y las violaciones de los derechos humanos podrán saltarse a discreción. Permanecerán en cuarentena por ‘razones de seguridad’. Los niños podrán ser utilizados como ‘escudos humanos’ de manera aleatoria. Se construirán muros que dividirán étnicamente a las personas en función de su condición económico-religiosa. Los recursos naturales y económicos estarán a disposición exclusiva de la nación ‘agredida por el terrorismo islamista’. Las fronteras exteriores e ¿interiores? del territorio de la nación democrática amenazada serán diseñadas por su propio Gobierno en función de su necesidad. Se podrá expulsar a civiles indeseados de sus casas, que serán reocupadas por ‘demócratas’ colonizadores o destruidas. Se impedirá la actividad democrática y la participación social y política de la población no judía que será invitada a marcharse. Y todo ello se hará con la connivencia de las ‘democracias occidentales’. Estaba hablando de Israel y sus políticas democráticas de asesinato y apartheid con la población palestina.

Ahora, podemos seguir tranquilamente con nuestra vida. La democracia ‘low cost’ habrá vencido una vez más.

Las lágrimas de Khaled

Me ha costado. Escribir sobre el conflicto entre el imperio sionista y el pueblo palestino siempre despierta el monstruo que llevo dentro. El sentimiento de impotencia se mezcla con la rabia, el dolor y el odio, en cóctel explosivo.

Hace apenas cinco días, el telediario matinal de RTVE ofrecía imágenes de la ciudad de Hebrón (población palestina rodeada de colonias israelíes) Un niño llora. Su padre es conducido a un coche policial de las fuerzas de ocupación israelíes. Su delito: coger agua junto a los asentamientos judios. Mientras las colonias judías se extienden, la población autóctona no puede regar sus campos. Ante la injusticia, el padre de Khaled se levantó. No se inmoló en un control de seguridad o en un centro comercial de Tel Aviv. Cogió agua de un pozo y fue detenido. Khaled llora sin consuelo, agarrado a la pierna de su papá. Un soldado les separa. Khaled queda solo en el camino de tierra mientras el vehículo se aleja.

Una lástima que sus lágrimas no puedan regar los campos ni dar de beber a sus compañeros de escuela. Seguro que entonces, Khaled lloraría con más ganas.

Hoy enciendo la televisión y veo a Michelle Obama junto a su hija Sasha en las playas de Marbella. No hay llanto. Sólo sonrisas. Las robadas a Khaled al otro lado del Mediterráneo.

El poder de Hamas o cómo Israel no supo domesticar al monstruo

Tras el reciente ataque, aún en marcha, del Estado de Israel a la franja de Gaza, bajo el pretexto de acabar con el poder de Hamas en la zona, me ha parecido interesante  incluir en el blog las conclusiones de mi tesina de especialización, titulada: Hamás: Ideología y evolución política y militar del Movimiento de Resistencia Islámica desde sus orígenes hasta su victoria electoral en Enero de 2006. El objetivo no es otro que mostrar lo que de verdad se esconde en ese complejo entramado de intereses que es Oriente Próximo. Espero vuestros comentarios.

En primer lugar, el espectacular crecimiento de Hamás en los últimos años, materializado en su reciente ascenso al poder, se ha debido a la incapacidad del Gobierno de la Autoridad Palestina para resolver la grave crisis económica, social y política que asola los Territorios Ocupados desde hace décadas. La desesperanza ha sido el caldo de cultivo ideal para el avance imparable del islamismo en Palestina, que finalmente ha alcanzado el poder. Igual que la primera intifada vio el nacimiento de Hamás, la segunda intifada le hizo resurgir de nuevo, después de algunos momentos de debilidad. Hamás fue capaz de explotar la crisis a todos los niveles para acumular poder político, militar y social. El “éxito” de los ataques suicidas fortalecieron, asimismo, a los miembros más radicales de la organización, frente a posiciones más moderadas. Por tanto, la Intifada de al – Aqsa permitió sobrevivir a la organización, ya que un éxito de los Acuerdos de Oslo hubiera supuesto su marginación política casi segura.

Durante todos estos años, Hamás ha desarrollado una estrategia de pragmatismo político en sus relaciones con el mundo árabe, islámico y la comunidad internacional. Esta estrategia ha resultado exitosa para alcanzar el poder en Palestina y ganar algunos adeptos en el panorama internacional. Su discurso político, basado en la lucha contra la ocupación israelí, ha encontrado el respaldo de la sociedad palestina y de una parte importante del mundo árabe e islámico. En este sentido, este crecimiento del Movimiento de Resistencia Islámica hasta la consecución del poder no puede ser analizado como un hecho aislado. El islamismo político se encuentra en auge en el mundo árabe. El fracaso de los Gobiernos locales para mejorar las condiciones de vida de su pueblo y la incapacidad de las democracias occidentales y los organismos internacionales para llevar a cabo una ayuda efectiva, así como un apoyo económico sostenido en el tiempo han determinado el giro político en el mundo árabe.

Por otra parte, la política unilateral de Israel en los Territorios Ocupados, y por extensión, en todo Oriente Medio, ha permitido el crecimiento y desarrollo de las organizaciones islamistas en toda la región. La Guerra contra el Terror encabezada por Estados Unidos, y cuya vanguardia se sitúa en Afganistán e Irak, ha colaborado decisivamente en el nacimiento de la resistencia islámica frente a Occidente. Los extremismos buscan “el choque de civilizaciones”, con consecuencias finales imprevisibles todavía. La crisis nuclear iraní es otro ejemplo del doble rasero occidental, cuya política favorece el establecimiento y desarrollo de fenómenos de resistencia a nivel global, y en Oriente Medio en particular.

En el escenario palestino, Israel ha desarrollado una política agresiva, fuera de la legalidad internacional y al amparo del radicalismo sionista. Las distintas actuaciones de presión sobre las instituciones y la población palestina pretendían debilitar la resistencia local para permitir a Israel situarse en una situación hegemónica en una posible negociación de paz en el futuro. La construcción del muro de separación, los asesinatos selectivos, las muertes de civiles, la ocupación…son ejemplos de una política de confrontación, que no buscaba una paz duradera, sino la eliminación de la resistencia palestina y su sometimiento. Por ello, frente al objetivo oficial del Gobierno de Tel Aviv de erradicar el fundamentalismo en los Territorios Ocupados, éste ha crecido al calor de la injusticia y la desolación endémicas. Por tanto, la política militarista y unilateral de Israel parece buscar el auge del radicalismo islámico, para tener una excusa más en su estrategia política de acoso y derribo a la Autoridad Palestina y la población civil. La debilidad de la Autoridad Palestina ayudó al crecimiento de Hamás. En el periodo entre 2002 y 2003, cuando se sucedieron negociaciones en El Cairo para obtener un alto el fuego de las facciones armadas, Israel renunció a detener sus ataques. La represalia terrorista palestina en el interior de las ciudades israelíes favoreció al Gobierno de Sharon, que mantuvo la línea dura política. Los dos extremos se necesitaban mutuamente. En esos años, se produce el verdadero auge político de Hamás, que se había convertido, si no en un actor reconocido internacionalmente, en un elemento importante en el juego político, ocupando su lugar junto a la AP y Fatah.

En tercer lugar, el objetivo final de Israel es el completo control regional. la reciente guerra en Líbano, así como la continuidad en sus actuaciones contra los Territorios Ocupados, buscan reforzar la supremacía del Estado de Israel que podría estar amenazada. Irán se ha convertido en un actor dominante en la región, ante la caída de Irak. Siria ganará importancia tras la destrucción de Líbano. Por tanto, Israel necesita asegurar su dominación territorial, eliminando los fenómenos de resistencia y buscando el apoyo de la comunidad internacional para continuar en su estrategia de dominio regional. El apoyo de Estados Unidos es esencial, aunque su complicada situación en Afganistán e Irak limitan su capacidad ante un posible enfrentamiento militar futuro en la región.

En este escenario, la supervivencia post-bélica de Hezbolá, así como la victoria electoral de Hamás han trastocado la agenda política del Gobierno de Ehud Olmert, que necesita readaptar la política israelí. Las organizaciones islamistas, sobretodo Hezbolá, aparecen ante la opinión pública árabe como vencedoras en su enfrentamiento contra Israel. Un de las primeras consecuencias del fin de la guerra en Líbano ha sido el aplazamiento de la retirada parcial de Israel de Cisjordania, ante la necesidad de recuperar la economía del esfuerzo bélico. El secuestro de los dos soldados hebreos en la frontera con Líbano, que desencadenó el ataque contra Líbano, originó la apertura de dos frentes simultáneos para Israel, que ya se encontraba en una plena ofensiva sobre Gaza. El esfuerzo bélico ha tenido graves consecuencias sobre la economía israelí, que además ha visto como sus ciudades en el norte del país eran bombardeadas por Hezbolá, mientras los cohetes Qassam les continuaban atacando desde el frente en los Territorios Ocupados.

Israel dio alas a la resistencia islámica, gracias a su política unilateral de enfrentamiento y no negociación. Hamás nació como respuesta a la ineficacia y corrupción que acuciaban a la OLP. En ese momento, Israel permitió su crecimiento para dividir a la resistencia palestina y preservar su dominio. Israel había engendrado su propio monstruo en los Territorios Ocupados que ahora se vuelve contra él.

Por último, la criminalización constante del mundo árabe y musulmán está permitiendo el auge del radicalismo, tanto en Oriente como en Occidente. El anunciado “choque de civilizaciones” no es más que un intento de confrontar de una forma maniqueísta una realidad extremadamente compleja, dónde elementos políticos, económicos, sociales y culturales se utilizan en oposición a distintos modelos. La visión minimalista que reduce a Hamás a las actividades de resistencia terrorista de su brazo armado sólo responde a los intereses occidentales en la “guerra contra el terrorismo”. “El Eje del Mal” forma parte de una realidad mucho más compleja, en la que confluyen intereses económicos, políticos y estratégicos. Por tanto, esta visión distorsionada del fenómeno de Hamás que se ofrece desde Occidente tergiversa la realidad, colaborando en la pretendida división cultural y el choque de civilizaciones.