La teoría de la desinformación

No es novedad que los grandes medios de información generalista transforman la realidad de acuerdo a su línea editorial. Resulta ‘comprensible’ cuando se trata de empresas periodísticas que responden al interés de grandes corporaciones que nada tienen que ver con lo que algún día se llamó ‘prensa libre’. El beneficio de sus accionistas es, en última instancia, el interés prioritario de las corporaciones mediáticas. Cuando el interés económico ha conseguido ocupar todas las esferas de la construcción de los mensajes periodísticos y ‘adapta’ los productos informativos a sus fines pecuniarios y políticos, comienza a tejerse una maraña, suerte de red de discursos que transforma los acontecimientos de la realidad en un pequeño marco de su agenda setting (establecimiento periodístico de los temas de discusión que ‘interesan’)

Continúa leyendo La teoría de la desinformación

A propósito de @anapastor_tve

En este mundo que habitamos, a veces ocurren sucesos sorprendentes. Resulta que una periodista de TVE, Ana Pastor, coge un billete de avión y se marcha a entrevistar en directo en Teherán al, posiblemente, el presidente ‘más odiado’ del mundo, el presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad. La entrevista se desarrolló durante media hora, tiempo en el que entrevistadora y entrevistado se enzarzaron varias veces. Se les vio nerviosos, a la defensiva.

El presidente respondió con preguntas comprometedoras a las cuestiones espinosas que ponía sobre la mesa la periodista.  Ahmadineyad llevó el debate hacia un punto crítico, al mencionar el tradicional apoyo de la Unión Europea y Estados Unidos a los dictadores que ahora se derrumban en el norte de África. La hipocresía de los gobiernos occidentales respecto a su relación con el norte de África no puede enmascarar los métodos represivos del régimen iraní con la oposición o su apoyo a movimientos terroristas en una zona tan volátil como Oriente Medio. Sin embargo, Ana Pastor se lanzó al cuerpo a cuerpo. Mucho valor de la periodista española, sobre todo ante un entrevistado que nada tiene que perder ante nuestro público.

Al termino de la entrevista, Ahmadineyad no dijo nada que no supiéramos, pero el periodismo también es dialogar e interrogar al poder. Para que le pongamos cara. Para que el discurso dominante no sea el de nuestro nuestros políticos y medios masivos. Ese es el valor de la entrevista. Hemos puesto voz a Ahmadineyad. Sabemos lo que ha dicho y ahora podemos analizar, criticar y reflexionar.

No sirve quedarnos con la imagen demoníaca que siempre nos han pintado. Ni tan bueno ni tan malo, se ha sentado ante las cámaras en directo, sin respuestas preparadas de antemano. Un detalle del que nuestra clase política podría aprender. No me gusta el presidente iraní, pero tampoco me gusta que lo que queda de la entrevista sea el pañuelo en la cabeza de Ana Pastor ¿Por qué tenemos la necesidad de frivolizar todo? Ya lo dijo Olga Rodríguez, hoy por hoy, los medios están volcados en el ‘infoentretenimiento’. Una lástima.