Sombras alargadas

Saqué la cabeza del fango y sólo vi sombras. Sombras inertes, frías. El mundo está lleno de esas sombras. Miro a un lado, a otro. Sombras en las calles, en los programas de televisión, en los espectáculos teatrales, en mi casa. Siento la necesidad de salir corriendo, de lanzarme al espacio, de buscar vida inteligente más allá de Obama. Sombras premiadas, sombras bañadas en riqueza material…El domingo amanece. Me asomo a la ventana de la cocina. El sol comienza a despuntar y las sombras vuelven a dibujarse. Lavo los platos. He tomado la decisión.

Dormir la siesta o fin de la civilización

Un buen día, cualquiera se levanta de la siesta y descubre que sigue habiendo golpes de estado en Centroamérica, que Berlusconi sigue ostentando el poder en un país del primer mundo, que el número de pobres sobre este planeta que llamamos Tierra alcanza la cifra de mil millones ¿?¿?¿.

Despierta con una tierra que se calienta más cada año mientras seguimos mirando hacia otro lado. Una mota azul en el cosmos que ve como nos seguimos enfrascando en guerras, genocidios, barbaries y torturas. Un lugar donde los derechos humanos son patrimonio de unos pocos.

Menos mal que todavía hay personas que hacen que este tremendo engranaje continue girand.

La ducha me aclara las neuronas. Bajo a hacer la compra. Continúa la farsa…