El caso Gotovina: la puerta giratoria de la injusticia

La antigua Yugoslavia nunca me deja indiferente. He tenido la oportunidad de vivir varios años en Sarajevo y Zadar. Ciudades que me han acogido y en las que he podido conocer a muchas personas que me ayudaron a comprender la intrincada política balcánica, siempre afectada por la coyuntura internacional del momento. Vencedores y vencidos, miles de personas perdieron la vida o la inocencia. Algunas para siempre, otras se recuperan a duras penas de los traumas de la guerra más cruenta en Europa después de la II Guerra Mundial.

Hace unos días, antes de que saltara la noticia a los medios de comunicación internacionales, conocía por un amigo bosnio que el exgeneral croata Ante Gotovina y el exjefe de la policía del mismo país, Mladen Markac, eran absueltos de crímenes de guerra contra los serbios en territorio croata. Tales individuos, que permanecían desde hace algunos años retenidos en la penitenciaria del Tribunal Penal Internacional de La Haya (TPIY), ya se encuentran de regreso en Croacia, donde fueron recibidos como héroes de guerra. Antes de su detención en 2005 en Tenerife, Gotovina ya contaba con una amplia red de apoyo en territorio croata, también dentro de la propia Administración.

Continúa leyendo El caso Gotovina: la puerta giratoria de la injusticia

Anuncios

Serbia 2014

Serbia vuelve a la actualidad. Su presidente, el europeista Boris Tadic, presentó ayer en Suecia la candidatura para la entrada del país balcánico en la Unión Europea. Su deseo es que este se produzca en 2014. Más allá del simbolismo del acto, y a pesar del obstáculo que supone para su ingreso la no captura de los criminales de guerra Ratko Mladic y Goran Hadzic, se trata de una nueva prueba de fuego para medir la fuerza de la UE en el contexto internacional.

Después de la crisis de Kosovo, país no reconocido por cinco  de los veintisiete países de la UE, entre ellos España, es hora de que Bruselas actue. Ha llegado la hora de mojarse.

Quizás un ingreso de ambos países, Serbia y Kosovo, al unísono, podría facilitar las cosas. Sin embargo, esta circunstancia se antoja improbable, visto el clima de inestabilidad política y social que aún se respira en Belgrado.

La próxima entrada de Croacia y Bosnia – Herzegovina en la UE podría dificultar todavía más el ingreso del mayor país balcánico en el grupo de los 27. Un frente antiserbio compuesto por estos países, más Eslovenia, podría conducir de nuevo a Serbia hacia el aislamiento. Sólo la actual debilidad de Rusia explica que no se haya producido ningún movimiento antieuropeo consistente en las últimas fechas. Acelerar su incorporación, no más allá de 2014, puede ser el punto de partida para un restablecimiento definitivo de la ansiada estabilidad en el sureste europeo.

Dodik, el agitador

  

Image Bosnia y Herzegovina (ByH) es un terreno especialmente abonado para lo impredecible. Las heridas de la última guerra permanecen latentes y se perpetúan a través de políticas ultranacionalistas. Un escenario en el que el primer ministro de la República Srpska (sede administrativa de la entidad de mayoría serbobosnia / RS), Milorad Dodik, se mueve con soltura.

Con un lenguaje, a veces incendiario a veces provocador, Dodik desprecia la estabilidad de ByH en favor de un refuerzo de sus posiciones extremistas, que cuentan con el apoyo de una parte importante de la población. En este contexto, la reciente aprobación de la reforma de la policía (apoyada por él), que ahonda en la descentralización del Estado pero acerca un poco más al país a la firma del Acuerdo de Estabilización y Asociación con la Unión Europea, no ha servido para frenar su política incendiaria. La perspectiva de la entrada en Unión Europea se ha convertido en un elemento más de división interétnica, motivado por el papel que debe desempeñar cada una de las entidades constituyentes (bosnios musulmanes, bosniocroatas y serbobosnios) en el proceso, con el fin de reforzar las reivindicaciones nacionales y el concepto de Estado de cada una de ellas.

En un ambiente enrarecido, Milorad Dodik ha decidido situarse en el centro de la escena. Tras la declaración unilateral de independencia de Kosovo, que ha provocado la mayor crisis en la región desde la guerra, el gobierno de República Srpska movió ficha. Primero, reclamando el derecho de RS a la independencia, a pesar de que los Acuerdos de Paz de Dayton no recogen esta posibilidad sin una reforma constitucional. Después, animando a sus ciudadanos a manifestarse a favor de los intereses de Serbia en el conflicto. Las manifestaciones en Banja Luka, capital de RS, exigiendo la independencia de la región, estuvieron apoyadas por el aparato gubernamental, con asistencia de varios ministros y del propio Dodik, que en una exaltación de corte ultranacionalista declaró sentirse más cerca de Belgrado que de Sarajevo.

 

Los serbios que habitaban las zonas que quedaron bajo control gubernamental, incluyendo Sarajevo, huyeron hacia las zonas de mayoría serbia, localizadas principalmente al este del país, junto a la frontera con Serbia. Éste es el motivo por el que la capital mantiene hoy día una mayoría de población bosnio musulmana. Lo que obvia Dodik, y son datos corroborados por organismos internacionales, es que el 83% de las víctimas civiles de la guerra fueron bosnios musulmanes, frente al 25% de serbios, aparte de la limpieza étnica y las deportaciones masivas en zonas bajo control del ejercito federal.

En una reciente entrevista para la televisión croata, el Primer Ministro reconocía que su objetivo desde el gobierno es “fortalecer a la República Srpska y debilitar Bosnia y Herzegovina”. Una declaración de intenciones. La detención de criminales de guerra reclamados por el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (Ratko Mladic, Radovan Karadzic…), que se encuentran casi con total seguridad escondidos en su territorio, no es una prioridad política de su Gobierno ¿Fortalece esto realmente a la República Srpska?

El último capítulo gira en torno a la reciente reforma de la ley electoral para las próximas elecciones municipales de otoño, en la tristemente famosa ciudad de Srebrenica. La limpieza étnica perpetrada por las tropas serbias del general Ratko Mladic aniquiló o expulso de la ciudad a miles de bosnios musulmanes. Hoy, Srebrenica se encuentra dentro del territorio de la República Srpska. Los ciudadanos supervivientes del mayor genocidio cometido en Europa después de la II Guerra Mundial, y que abandonaron forzosamente sus casas huyendo de la barbarie, no tenían derecho a elegir a sus representantes políticos hasta la reciente reforma. Un hecho insólito que ha sido subsanado a pesar de la férrea oposición de la nueva mayoría serbobosnia en esta zona. Milorad Dodik no parece preocupado por este tipo de asuntos, si no de la desmembración  de la ya de por sí debilitada ByH.

Image
Escudo de la República Srpska

Asimismo, su no reconocimiento de la capitalidad de Sarajevo es uno de los asuntos que el Primer Ministro se encarga de airear cada cierto tiempo, bajo la excusa de la variación demográfica que sufrió la capital tras el asedio del 92 al 95. Tras la guerra, Sarajevo pasó de ser la ciudad con mayor número de población de origen serbio, a excepción de Serbia, a registrar en la actualidad un 95% de población bosnio musulmana. Lo que parece obviar Milorad Dodik es el origen de este hecho. En febrero de 1992, el pueblo de ByH decidió en referéndum su independencia de la República Federal Socialista de Yugoslavia. La votación fue boicoteada por los serbobosnios, liderados por el criminal de guerra, hoy en paradero desconocido, Radovan Karadzic. Con vistas a la futura guerra, los serbios formaron el Ejército de la República Srpska (VRS), que ocuparía posteriormente la mayor parte del país y llevaría a cabo el cerco de Sarajevo, desde 1992 a 1995, con ayuda del Ejército Federal Yugoslavo y elementos paramilitares.

Los serbios que habitaban las zonas que quedaron bajo control gubernamental, incluyendo Sarajevo, huyeron hacia las zonas de mayoría serbia, localizadas principalmente al este del país, junto a la frontera con Serbia. Éste es el motivo por el que la capital mantiene hoy día una mayoría de población bosnio musulmana. Lo que obvia Dodik, y son datos corroborados por organismos internacionales, es que el 83% de las víctimas civiles de la guerra fueron bosnios musulmanes, frente al 25% de serbios, aparte de la limpieza étnica y las deportaciones masivas en zonas bajo control del ejercito federal.

En una reciente entrevista para la televisión croata, el Primer Ministro reconocía que su objetivo desde el gobierno es “fortalecer a la República Srpska y debilitar Bosnia y Herzegovina”. Una declaración de intenciones. La detención de criminales de guerra reclamados por el Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia (Ratko Mladic, Radovan Karadzic…), que se encuentran casi con total seguridad escondidos en su territorio, no es una prioridad política de su Gobierno ¿Fortalece esto realmente a la República Srpska?

El último capítulo gira en torno a la reciente reforma de la ley electoral para las próximas elecciones municipales de otoño, en la tristemente famosa ciudad de Srebrenica. La limpieza étnica perpetrada por las tropas serbias del general Ratko Mladic aniquiló o expulso de la ciudad a miles de bosnios musulmanes. Hoy, Srebrenica se encuentra dentro del territorio de la República Srpska. Los ciudadanos supervivientes del mayor genocidio cometido en Europa después de la II Guerra Mundial, y que abandonaron forzosamente sus casas huyendo de la barbarie, no tenían derecho a elegir a sus representantes políticos hasta la reciente reforma. Un hecho insólito que ha sido subsanado a pesar de la férrea oposición de la nueva mayoría serbobosnia en esta zona. Milorad Dodik no parece preocupado por este tipo de asuntos, si no de la desmembración  de la ya de por sí debilitada ByH.

República Srpska: ¿un nuevo Kosovo?

Mientras el primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, jaleaba a los manifestantes congregados en el centro de Belgrado para mostrar su oposición a la declaración de independencia de Kosovo, unos kilómetros más al oeste, en Banja Luka, sede administrativa de la República Srpska (RS) de Bosnia y Herzegovina (ByH), otro nutrido grupo de manifestantes, la mayoría estudiantes, se enfrentaba a la policía junto al Consulado de Estados Unidos, con el objetivo de mostrar su rechazo al nacimiento del nuevo Estado de mayoría albanokosovar. El primer ministro de la entidad serbia de ByH, Milorad Dodik, presente en la manifestación de Belgrado, no escondía sus intenciones: “Nosotros vivimos en Bosnia pero miramos a Serbia”. Este hecho, que apenas ha acaparado la atención de los medios de comunicación internacionales, no debe considerarse un hecho menor.

Image

El jueves 21 de febrero, en una sesión extraordinaria, el Parlamento de la RS aprobó una resolución que tilda la proclamación de independencia de Kosovo de “acto que atenta contra la integridad territorial de Serbia y supone un nuevo precedente legal”. La misma resolución añade más adelante: “Este Parlamento considera que tiene el derecho a decidir el estatus legal de la República Srpska a través de un referéndum popular”. Tras esta declaración, el principal partido de la oposición en este territorio de mayoría serbo-bosnia ya ha manifestado su intención de que el Gobierno autónomo inicie cuanto antes el proceso político que lleve a la secesión del territorio de ByH.

El Alto Representante de la Comunidad Internacional en ByH, Miroslav Lajcak, no esconde su preocupación: “no aceptaremos ningún intento de desestabilización. La soberanía e integridad territorial de ByH no admiten discusión”. Sin embargo, pese a esta declaración solemne amparada en los Acuerdos de Dayton, los indicios señalan que la situación política interna en el país balcánico está a punto de estallar. La presencia policial en las calles de la capital, Sarajevo, se ha reforzado de manera notable en los últimos días, mientras los representantes de organismos y embajadas internacionales han hecho un llamamiento a los políticos serbo-bosnios para que detengan la creciente crispación nacionalista, sin aparente resultado.

Así, el martes 26 se convocó una nueva manifestación en Banja Luka, bajo el lema: ‘Kosovo – Corazón de Serbia’. Los colegios suspendieron las clases y la compañía pública de transportes fletó autobuses gratuitos en todo el territorio para asistir a este acto de exaltación nacionalista, al que también acudieron dirigentes del gobierno de RS, en un claro apoyo a las posiciones secesionistas.

Image

Las comunidades bosnio musulmanas y croatas que permanecen en la región de mayoría serbo-bosnia se mantienen expectantes ante este nuevo resurgir del nacionalismo serbio más radical. En declaraciones al diario digital Balkan Insight, Munib Omanovic, bosnio musulmán expulsado de Banja Luka durante la guerra de 1992-95, y que volvió a la ciudad en 1998, se muestra temeroso ante el futuro, “las iras contra Kosovo pueden canalizarse pronto hacia nosotros”.

En este contexto, y ante la amenaza de un nuevo conflicto, se hace indispensable un gran acuerdo de unidad nacional que refuerce el Estado central multiétnico de ByH, en un último intento por preservar la paz amenazada por los recientes acontecimientos en Kosovo.

Digerir la historia

“Los Balcanes generan más historia de la que son capaces de digerir”, esta frase, pronunciada por Winston Churchill en Italia en el transcurso de la II Guerra Mundial, define la actual situación política en el sureste europeo. Todos los ojos miran hacia Belgrado.

Hoy, 3 de febrero de 2008, se celebra la segunda vuelta de las elecciones en la República de Serbia. En la primera vuelta, el candidato más votado en los comicios fue Tomislav Nikolic, del Partido Radical, que obtuvo el 39,9% de los votos, frente al 35,4% del europeista y actual Presidente, BorisTadic.

El Partido Radical fue fundado por Vojislav Seselj en 1991. Este partido  apoya la idea ultranacionalista de una Gran Serbia, que englobaría bajo dominio de Belgrado a Macedonia, Vojvodina, Montenegro, Kosovo, Bosnia y Herzegovina y gran parte de Croacia.

Asimismo, este Partido se considera heredero de la herencia Chetnik. Los Chetniks son los miembros de una organización paramilitar ultranacionalista y monárquica serbia, que lucharon contra los partisanos comunistas durante la II Guerra Mundial, al tiempo que llevaron a cabo una terrible limpieza étnica contra los bosniacos en Bosnia y Herzegovina, en colaboración con las Fuerzas del Eje y los Ustachas (nazis croatas).

Durante el periodo socialista de la Yugoslavia de Tito, los Chetniks fueron ilegalizados, pasando a la clandestinidad. Sin embargo, formaron sus propias organizaciones en el exterior que continuaban difundiendo su mensaje racista frente a bosniacos, albanokosovares, magiares, gitanos y rumanos. En este sentido, contemplaban la posibilidad de una alianza cristiana y antimusulmana con los croatas católicos.

Con la llegada al poder de Slobodan Milosevic en los años 80, políticos como Seselj organizaron unidades paramilitares dedicadas a ‘proteger’ a los serbios que habitaban las distintas regiones de Yugoslavia.

Durante las guerras de los Balcanes en los años 90,  las unidades paramilitares y militares serbias se autodenominaban chetniks, continuando con su labor de limpieza étnica y racial en los territorios controlados por ellos.

La bandera Chetnik contiene el mensaje: Za Kralja i Otadžbinu. Sloboda ili Smrt/ Por el Rey y la Patria de nuestros padres Libertad o muerte.

Hoy, Vojislav Seselj se encuentra a la espera de juicio en el Tribunal Penal Internacional de La Haya para la antigua Yugoslavia por crímenes contra la humanidad cometidos en Croacia, Bosnia y Herzegovina y Vojvodina, provincia del norte de Serbia, mientras su heredero se encuentra a un paso de acceder a la Presidencia de la República de Serbia.

¿Se puede digerir todo ésto?