Sombras alargadas

Saqué la cabeza del fango y sólo vi sombras. Sombras inertes, frías. El mundo está lleno de esas sombras. Miro a un lado, a otro. Sombras en las calles, en los programas de televisión, en los espectáculos teatrales, en mi casa. Siento la necesidad de salir corriendo, de lanzarme al espacio, de buscar vida inteligente más allá de Obama. Sombras premiadas, sombras bañadas en riqueza material…El domingo amanece. Me asomo a la ventana de la cocina. El sol comienza a despuntar y las sombras vuelven a dibujarse. Lavo los platos. He tomado la decisión.